Algunas viejas y sabias tradiciones nos vuelven niños de nuevo y por eso no deberían perderse nunca.
La magia de los Reyes Magos y del Ratón Pérez destaca entre todas.
Nada es comparable para un niño a la noche del 5 de enero o la brillante ilusión que supone depositar su diente de leche recién caído bajo la almohada.
Y aún siendo la tradición del Ratoncito Pérez tan difundida y continuada como la primera, sus raíces son quizá, menos conocidas. Para asegurar su continuidad y para que se perpetúe de padres a hijos como ha venido haciéndolo hasta ahora, queremos hablarte de su origen.

