Clara, su mundo y los demás... Primera aventura

Clara, su mundo y los demás

Primera aventura

Clara ha abierto los ojos y ha visto que había un montón de luz en la habitación. Tenía un poco de frío en los pies y ha intentado volver a dormirse, pero no podía. Camisón estaba tirado en el suelo y ella no podía cogerlo porque la barrera de la cama no le dejaba, así que ha decidido escurrirse por los bordes. No estaba segura de que fuese una buena idea y quería pensar en otra cosa. No quería llamar a mamá porque mamá estaba durmiendo con Quim y no quería despertarles. Con papá tampoco podía contar porque los domingos por la mañana no solía estar en casa, sino en casa del abuelo haciendo unas maquetas de barcos que nunca le dejaban tocar.

¿Qué podía hacer? ¡Eso es! Con Maggi, Kulú y Suso podría salvar a Camisón de la lava. Porque Camisón se había ido de aventura por el volcán a buscar un tesoro que le habían dicho que estaba justo en la cima, pero se había perdido.

Uno delante del otro, Clara se posiciona en el borde de la cama e intenta sacar su brazo por la barrera, mientras que, con el otro, agarra fuerte a Kulú, el más fuerte de los cuatro. Tras varios intentos no logra, ni siquiera, tocarle la mano al pobre de Camisón que, para colmo, se ha quedado dormido. Hay que cambiar de planes. ¡La almohada, eso es! ¡La almohada! Clara piensa en que puede usar la funda de su almohada como una cuerda, enrollándola y haciéndole nudos. Coge el relleno de dentro, lo saca y empieza a convertir la almohada en una cuerda.

—¡Camisón! ¡Cógela! ¡Agárrate y te subo! ¡Despierta, Camisón, despierta!

Pero Camisón no despierta y mamá acaba de dar dos golpecitos en la puerta, porque Clara estaba gritando mucho y no se ha dado cuenta. Solo le queda el último plan: el más arriesgado. Maggi, Kulú y Suso están de acuerdo.

Mientras se desliza por debajo de la barrera, que es ahora una muralla que da acceso al volcán, ha pensado que era mejor cerrar los ojos, por si acaso. De pronto, ha sentido mucho calor y ha creído que estaba tocado la cabecita de Camisón y los ha abierto. ¡Camisón, no te preocupes, que ya llego! En ese momento, mamá ha abierto la puerta, con Quim en la mano, y Clara se ha llevado un susto de muerte.

—¡Ay, pero hija…!

Clara se ha caído al suelo y se ha incorporado rápidamente, cogiendo a Camisón entre sus brazos. Mamá no paraba de reírse en la puerta y Quim parecía que lo había entendido también; no para de mirarla con los ojitos brillantes. Clara tenía todo el pelo rizado en la cara, iluminado por la luz tenue que entraba por la ventana.

—Pero bueno, Clara, qué ha pasado— le pregunta mamá.

—Camisón se había perdido en el volcán sin mí y no quería que estuviese solo— le dice Clara. Entonces, Maggi, Kulú y Suso me han dicho que teníamos que ayudarle y explicarle que no puede ir solo siempre a los sitios. Que somos todos amigos.

—¿Un volcán? ¿Aquí, en tu cuarto?

—Sí, mamá, es que hay un tesoro y Camisón siempre quiere llegar el primero y no es justo. Es muy largo de explicar, en otro momento te lo cuento, si quieres.

Mamá tuerce la boca y le coloca el pelo a Clara detrás de las orejas.

—Pues yo que venía a contarte una cosa que ha pasado esta mañana.

—¡Ay! ¡El qué!

—Ahora no sé si contártela, con todo eso del volcán, y de Camisón y de tus amigos…

—…

—Bueeeno, pero no me pongas esa carita más. Mira lo que le ha salido a Quim.

Clara se acerca a la boquita de su hermano y ve que le está saliendo un diente chiquito, chiquito, chiquito.

—Mira, Quim, yo también tengo uno igual en el mismo sitio.

Clara abre la boca y cuando el dedo índice va a tocar el diente, no está…


Sobre el texto Copyright Andrea Toribio.
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