La Moneda de Pérez

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Clara, su Mundo y los demás.... ¡¡Segunda Aventura!!

Clara está muy asustada y mamá ha ido a dejar a Quim en su cuarto. Clara no para de taparse la boca con las manos; en su cabeza quiere que mamá vuelva pronto, aunque sabe que no se ha ido, que está a dos pasos. Decide sentarse en el suelo, que antes era lava, y coge a Camisón muy fuerte y le da un beso. Le arregla el pañuelo y le peina; también coge un cepillo pequeñito de un cajón y le peina la bola de pelo que tiene al final de la cola. Camisón es un león que papá le compró a Clara un día que fueron a visitar el zoo, cuando Quima aún no era Quim y Mamá, Papá y ella siempre iban cogidos de la mano a todas partes. Clara recuerda cómo su padre le explicó que los leones tienen unos dientes muy grandes y muy afilados, y que él, de pequeño, tuvo un collar con un diente de un león africano. Clara, al pensar en el pobre león sin un diente, se echó a llorar, pero entonces papá, que siempre ha sido muy sabio, le dijo que no era un diente de verdad, sino que era como los dientes del abuelo, que intentan ser de verdad, pero que eran de mentira, como un juego en el que todos están bien y a nadie se le hace daño. Entonces, recuerda Clara, Papá se agachó y cogió una flor y se la puso delante de la cara.



Clara, su mundo y los demás... Primera aventura

Clara, su mundo y los demás

Primera aventura

Clara ha abierto los ojos y ha visto que había un montón de luz en la habitación. Tenía un poco de frío en los pies y ha intentado volver a dormirse, pero no podía. Camisón estaba tirado en el suelo y ella no podía cogerlo porque la barrera de la cama no le dejaba, así que ha decidido escurrirse por los bordes. No estaba segura de que fuese una buena idea y quería pensar en otra cosa. No quería llamar a mamá porque mamá estaba durmiendo con Quim y no quería despertarles. Con papá tampoco podía contar porque los domingos por la mañana no solía estar en casa, sino en casa del abuelo haciendo unas maquetas de barcos que nunca le dejaban tocar.



¿Y todavía creéis en el Ratoncito Pérez?

Vivimos en la Sociedad de lo efímero, de lo fugaz. Parece que nada, o muy pocas cosas permanecen mientras nos instalamos complacientes en un cambio constante. La tecnología, que en tantos campos ha cambiado nuestras vidas para bien, lo invade todo y todo nos lo da hecho. Comer, vivir, trabajar, estudiar, amar…¡Qué comodidad!



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