La salud de los dientes de leche


Gracias a la colaboración de la Dra. Planells del Pozo, Presidenta de la Sociedad Española de Odontopediatría.(SEOP)(2001-2003, 2003-2005). Profesora Titular de Odontopediatría.Facultad de Odontología U.C.M.




¿Qué es lo que deben hacer los padres para prevenir problemas en la dentadura de sus hijos?

Los padres deben fomentar una actitud positiva hacia las visitas al odontopediatra, para minimizar lo que se ha denominado la “fobia dental”.
Afortunadamente, cada vez existen más consultas adaptadas a las necesidades del niño (con juguetes, libros infantiles, premios al finalizar las visitas, etc). El odontopediatra sabe aplicar las técnicas adecuadas para ayudar al niño a familiarizarse con las consultas dentales y sus tratamientos. Iniciar las visitas cuando el niño es pequeño le ayuda a tomar contacto con este ambiente, y sobre todo, teniendo en cuenta que la implantación de medidas preventivas (limpieza dentaria, aplicación tópica de flúor) no son molestas, lo cual repercute en una sensación agradable y, desde luego, de motivación positiva hacia la siguiente visita de control.

Si en algún caso fuese necesario el tratamiento dental con anestesia, el odontopediatra conoce las técnicas adecuadas para que este procedimiento resulte prácticamente indoloro, realizando posteriormente el tratamiento previsto y quedando igualmente una sensación de motivación positiva para sucesivas visitas

¿Qué deben hacer los padres cuando los niños no dejan el chupete, se chupan el dedo o se muerden las uñas?

Se encuentra ampliamente demostrado que la presencia de hábitos como el uso prolongado del chupete (más allá del año de vida) o, lo que es peor, la succión del pulgar u otros dedos, puede producir alteraciones del crecimiento normal de los huesos maxilares. La eliminación de estos hábitos debe de hacerse lo más temprano posible, de forma que se pueda producir una normalización espontánea de su crecimiento. Si esto no es posible, sería necesario acudir a medios (normalmente aparatología) para subsanar las alteraciones causadas.
No hay que olvidar que otros hábitos como la respiración por la boca pueden producir igualmente alteraciones en el crecimiento de los huesos maxilares. Se hace necesario en estos casos, acudir al especialista en otorrinolaringología para diagnosticar y tratar de forma conveniente la causa de este tipo de respiración.

Otras costumbres como morderse las uñas, morder objetos, la presencia de rechinamientos dentarios (conscientes o inconscientes), etc., pueden ser igualmente elementos que, potencialmente, produzcan alteraciones o patología del desarrollo de la articulación de la mandíbula y lesiones en los propios dientes.

Ante la presencia ya instaurada de cualquiera de estos problemas, no existe una única forma de tratarlos, ya que las causas pueden ser múltiples. El odontopediatra valorará en cada caso particular los medios más idóneos de minimizar las consecuencias que pueden presentarse, siempre teniendo en cuenta que el tratamiento de be llevarse a cabo cuanto antes para impedir alteraciones graves en el desarrollo del niño a mayor edad.


¿Qué es la caries del biberón?

Se encuentra ampliamente demostrado que la presencia de hábitos como el uso prolongado del chupete (más allá del año de vida) o, lo que es peor, la succión del pulgar u otros dedos, puede producir alteraciones del crecimiento normal de los huesos maxilares. La eliminación de estos hábitos debe de hacerse lo más temprano posible, de forma que se pueda producir una normalización espontánea de su crecimiento. Si esto no es posible, sería necesario acudir a medios (normalmente aparatología) para subsanar las alteraciones causadas.

No hay que olvidar que otros hábitos como la respiración por la boca pueden producir igualmente alteraciones en el crecimiento de los huesos maxilares. Se hace necesario en estos casos, acudir al especialista en otorrinolaringología para diagnosticar y tratar de forma conveniente la causa de este tipo de respiración.

Otras costumbres como morderse las uñas, morder objetos, la presencia de rechinamientos dentarios (conscientes o inconscientes), etc., pueden ser igualmente elementos que, potencialmente, produzcan alteraciones o patología del desarrollo de la articulación de la mandíbula y lesiones en los propios dientes.

Ante la presencia ya instaurada de cualquiera de estos problemas, no existe una única forma de tratarlos, ya que las causas pueden ser múltiples. El odontopediatra valorará en cada caso particular los medios más idóneos de minimizar las consecuencias que pueden presentarse, siempre teniendo en cuenta que el tratamiento de be llevarse a cabo cuanto antes para impedir alteraciones graves en el desarrollo del niño a mayor edad.

Se encuentra ampliamente demostrado que la presencia de hábitos como el uso prolongado del chupete (más allá del año de vida) o, lo que es peor, la succión del pulgar u otros dedos, puede producir alteraciones del crecimiento normal de los huesos maxilares. La eliminación de estos hábitos debe de hacerse lo más temprano posible, de forma que se pueda producir una normalización espontánea de su crecimiento. Si esto no es posible, sería necesario acudir a medios (normalmente aparatología) para subsanar las alteraciones causadas.

No hay que olvidar que otros hábitos como la respiración por la boca pueden producir igualmente alteraciones en el crecimiento de los huesos maxilares. Se hace necesario en estos casos, acudir al especialista en otorrinolaringología para diagnosticar y tratar de forma conveniente la causa de este tipo de respiración.

Otras costumbres como morderse las uñas, morder objetos, la presencia de rechinamientos dentarios (conscientes o inconscientes), etc., pueden ser igualmente elementos que, potencialmente, produzcan alteraciones o patología del desarrollo de la articulación de la mandíbula y lesiones en los propios dientes.

Ante la presencia ya instaurada de cualquiera de estos problemas, no existe una única forma de tratarlos, ya que las causas pueden ser múltiples. El odontopediatra valorará en cada caso particular los medios más idóneos de minimizar las consecuencias que pueden presentarse, siempre teniendo en cuenta que el tratamiento de be llevarse a cabo cuanto antes para impedir alteraciones graves en el desarrollo del niño a mayor edad.

Las caries pueden aparecer desde el mismo momento que aparecen los dientes en la boca del niño, es decir, a los seis meses de vida.

Hay por desgracia un tipo especial de caries que aparece a muy corta edad que se denomina caries de la infancia temprana, caries del biberón que produce un deterioro rápido y agresivo de los dientes alrededor de los veinte/veinticuatro meses de vida. Se producen al añadir azúcares (cereales azucarados) o miel al biberón del niño o al chupete, y este permanece durante largo tiempo en la boca del bebé (el peor momento es la noche). También el consumo frecuente de zumos de fruta pueden causar un grave deterioro dental, sobretodo si se mantienen de forma prolongada en la boca del niño, ya que en estos productos se contienen los ingredientes que más favorecen la desmineralización dentaria, y por tanto la formación de caries, que son azúcar y ácidos


¿Qué actitud debe fomentarse en las visitas al adontopediatra?

Los padres deben fomentar una actitud positiva hacia las visitas al odontopediatra, para minimizar lo que se ha denominado la “fobia dental”.

Afortunadamente, cada vez existen más consultas adaptadas a las necesidades del niño (con juguetes, libros infantiles, premios al finalizar las visitas, etc). El odontopediatra sabe aplicar las técnicas adecuadas para ayudar al niño a familiarizarse con las consultas dentales y sus tratamientos. Iniciar las visitas cuando el niño es pequeño le ayuda a tomar contacto con este ambiente, y sobre todo, teniendo en cuenta que la implantación de medidas preventivas (limpieza dentaria, aplicación tópica de flúor) no son molestas, lo cual repercute en una sensación agradable y, desde luego, de motivación positiva hacia la siguiente visita de control.

Si en algún caso fuese necesario el tratamiento dental con anestesia, el odontopediatra conoce las técnicas adecuadas para que este procedimiento resulte prácticamente indoloro, realizando posteriormente el tratamiento previsto y quedando igualmente una sensación de motivación positiva para sucesivas visitas.

¿Por qué se dice a los padres que intenten conservar el diente roto en leche o suero y acudan rápidamente al odontólogo? ¿Es que el diente está todavía “vivo”? ¿De cuánto tiempo disponen para llevarlo al médico?

Lo primero que conviene aclarar es que todas estas consideraciones se hacen exclusivamente para los golpes en dientes permanentes y no en dientes de leche. Lo importante es conservar lo mejor posible el diente durante el tiempo en que se encuentran fuera de su lugar en la boca.

Hay una estructura muy importante que es el ligamento que rodea al diente a la altura de la raíz y sirve para sujetarlo al hueso, lógicamente sus células se encuentran dañadas y rotas al salir bruscamente el diente de la boca.

La recogida y manipulación del diente nunca debe de hacerse por la zona de la raíz, el lavado se realizará con suero o leche intentando la recolocación del diente en el alveolo dentario y acudir de forma inmediata al odontopediatra. Si ello no fuera posible o no nos sintiéramos capaces de hacerlo, el traslado de dicho diente debe de hacerse de forma urgente al odontopediatra, conservándolo en medio húmedo (suero, leche, e incluso, colocado en la propia boca bajo la lengua) nunca en seco (servilletas, pañuelos...). El especialista se encargará de implementar las medidas necesarias para reducir las consecuencias de dicho golpe.

A partir de la primera hora de situación del diente fuera de la boca el pronóstico empeora, ya que las células del ligamento comienzan a deteriorarse.

¿Por qué es importante tratar los dientes de leche, si después se van a caer?

Es necesario recordar que la caries es fundamentalmente una enfermedad infecciosa, y por tanto un foco de infección que debemos combatir cuanto antes, sea cual sea el diente y la edad a la que se presente la enfermedad .Pero si a ello añadimos que el niño necesita una boca sana para facilitar su alimentación y por consiguiente su crecimiento adecuado, estaremos en condiciones de reconocer la importancia del cuidado y reparación de un diente de leche.

A todo ello hay que añadir que debajo de todos y cada uno de los dientes de leche hay un diente permanente preparado para formarse y salir a la edad que corresponda. ¡¡y se encuentra en ese lugar desde el nacimiento¡¡ por lo cual cualquier infección o flemón que se produzca en la zona, puede afectar al diente permanente en formación, que precisa que el diente de leche esté sano y permanezca en su lugar hasta el momento del recambio ya que “su sitio “ es guardado perfectamente por el diente de leche.

Si el diente de leche desaparece por la causa que sea (caries o traumatismos) antes de tiempo, es necesario poner algún tipo de aparato que reponga las importantes funciones del diente perdido, hasta la salida del diente permanente.

¿Cuál es el tratamiento? ¿Es cierto que si los dientes son de leche, no se repone, para evitar así perjudicar a las piezas que están preparadas para salir?

El tratamiento de los traumatismos depende de cada caso y sobre todo de la edad y tipo de dentición en la que se produzca:

• Cuando el golpe se produce en un diente permanente que acaba de salir, lo fundamental es seguir el caso a lo largo del tiempo hasta la completa maduración o crecimiento del diente permanente.

• Cuando el traumatismo ocurre en el diente de leche, lo primero que tenemos que tener presente es que el diente permanente en fase de formación se encuentra íntimamente unido a la raíz del diente de leche y, por tanto, un golpe, por mínimo que parezca, puede producir una alteración en la formación correcta del diente definitivo. Las secuelas las podremos evidenciar cuando se produzca su salida.

• Cuando el diente de leche como consecuencia del golpe sale por completo del hueso, no es conveniente volverlo a colocar en su lugar ya que puede tener consecuencias en los dientes permanentes en formación.

En estos casos se debe reponer mediante una prótesis o aparato el diente o dientes perdidos con el objetivo de que el niño recupere las funciones de fonación, masticación y la estética adecuada a su edad. El odontopediatra le aconsejará sobre el momento oportuno para la colocación de la prótesis en cada caso

El profesional

El Odontopedriatra es el Odontólogo o Médico Estomatólogo que, al igual que el pediatra, se encarga del cuidado y mantenimiento de una correcta salud bucal en la infancia y adolescencia de nuestros hijos.

La odontología perinatal trata de los cuidados y recomendaciones que dan estos odontólogos a la madre embarazada, al recién nacido y al niño pequeño hasta los dos años.

No olvidemos que el niño conserva durante todo el resto de su vida una imagen de sus primeras experiencias. Por esta razón el odontopediatra procura fortalecer, mediante una motivación positiva, la imagen siempre agradable hacia una correcta salud oral, que sin duda repercutirá en la sonrisa del futuro adulto.

Enseñar al pequeño unos correctos autocuidadosen salud dental son el mejor medio para evitar problemas en el futuro. De ahí que sea beneficioso que los padres vayan educando al pequeño en prevención y conservación de la salud dental. En esta tarea la supervisión y el asesoramiento continuado del Odontopediatra resultan imprescindibles.

Cada vez son más numerosas las consultas adaptadas a las necesidades del pequeño paciente y en ellas se les proporcionan juguetes, libros infantiles o premios al finalizar las visitas. El odontopediatra aplicará técnicas apropiadas para que el niño se familiarice con consultas y tratamientos. Iniciar las visitas cuando todavía es pequeño le ayudará a tomar contacto con este ambiente.

Además las medidas preventivas tales como limpieza dentaria o la aplicación tópica de flúorno resultan molestas. Esta agradable sensación se convertirá en una positiva motivación para la siguiente visita de control.

Hay un momento clave en el que aumentar la prevención para conseguir una boca sana el resto de la vida del niño: el comienzo del recambio dentario, aproximadamente a los seis años.


Cómo protegerles

Partiremos de la situación de poder prevenir la enfermedad oral desde el embarazo de la madre, siguiendo las diferentes etapas de crecimiento y desarrollo del niño hasta alcanzar su adolescencia. Desde muy temprano, incluso antes de nacer, son esenciales tanto los conceptos de prevención como los cuidados de la integridad de sus dientes.

La importancia de la primera visita nos lleva a controlar el comportamiento del paciente infantil y juvenil en la Consulta. Esto es algo fundamental para realizar los tratamientos con rapidez y eficacia, y supondrá que se adquieran una serie de hábitos correctos: de higiene bucal, de dieta y de confianza en los Odontólogos.

Todo ello procurará que nuestros hijos lleguen a la edad adulta con una boca sana, estética y, sobre todo, que hayan adquirido los fundamentos para conservarla así durante toda la vida.

Aunque pueda no parecernos lógico, es útil conocer que los dientes de leche se forman durante el embarazo de la madre. Las cantidades necesarias de calcio, fósforo, o vitaminas, ayudarán a crear unas correctas dentaduras y es fácil deducir que las visitas al odontopediatra deben comenzar a lo largo del periodo de gestación.

Tras el nacimiento, cuando el bebé aún no tiene dientes, se realizará una limpieza de sus encías después de cada toma. Se previene así una caries temprana en los futuros dientes de leche, para ello. Consejo: utilizar una gasa humedecida para limpiar encías y lengua, arrastrando restos de comida. Lo ideal es que esta operación se realice tras cada toma o, al menos una vez al día, después de la última toma preferiblemente.

Los dientes de leche aparecen a los seis meses de edad, empezando por los dos incisivos centrales inferiores. Aproximadamente hasta los tres años no se producirá la aparición completa de los 20 dientes temporales. Durante este tiempo los dientes se mantendrán funcionando, hasta los seis años, momento en el que comienza la salida de la dentadura permanente.

Al aparecer los primeros dientes, pueden considerarse diferentes opciones para el correcto cepillado éstos: dedales de silicona o látex hasta cepillos de pequeño tamaño y filamentos muy suaves. La supervisión de un correcto cepillado es un cometido paterno hasta que el niño tenga diez años.

Como norma general y en situaciones de correcto estado de salud oral, las revisiones son recomendables casa seis meses. Ante un aumento o síntomas de riesgo de enfermedad oral, se reducirá entre los tres meses y el mes, dependiendo de la patología.


Cómo debe hacerse el cepillado de dientes

Tras el nacimiento, mucho antes de que el niño tenga dientes, debe realizarse una limpieza de las encías del niñodespués de cada toma. Es la mejor manera de prevenir una cariestemprana en los futuros dientes de leche, para ello, utiliza una gasa humedecida, limpiando, no sólo lasencías, sino también la lengua, arrastrando los restos de leche o cualquier otro alimento.

Esta operación debe llevarse a cabo idealmente tras cada toma o, como mínimo, una vez al día, preferiblemente después de la última toma.

Desde el mismo momento de la erupción de los primeros dientes, puedes encontrar en el mercado diferentes opciones para el correcto cepillado estos, desde los dedales de silicona o látex hasta los cepillos de pequeño tamaño y filamentos muy suaves que, sin duda, son verdaderas caricias para el niño.

Debemos conocer que los gérmenes de la cavidad oral de los adultos próximos al niño pueden transmitirse a su boca a través de la saliva (besos, intercambio de cucharas, prueba de alimentos y, sobre todo, a través de un gesto muy común, la limpieza del chupete o tetina con la saliva del adulto). Las precauciones, por tanto, deberían ser similares a las que se tienen cuando el adulto padece un catarro y quiere evitar el contagio al niño.

Conviene cepillar los dientes después de cada ingesta para eliminar los restos de alimentos que pueden quedar en la cavidad oral. El cepillado conviene que lo realice algún adulto ya que, hasta los ocho años, el niño no tiene destreza manual suficiente como para realizar un cepillado efectivo. (Algunos adultos no llegan a realizarlo correctamente). En muchas ocasiones, es recomendable que el niño realice enjuagues con algún colutorio que le prescriba su odontopediatra, el especialista recomendará el más adecuado a la edad del niño y de acuerdo con los beneficios que se deseen.


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